A lo largo de mi vida, he tenido la oportunidad de vivir en 7 países diferentes, cada uno con sus propias culturas, tradiciones y sabores. Mi viaje comenzó a una edad temprana, cuando me uní a la academia militar de la Guardia Nacional. A los 14 años, después de graduarme de bachiller, decidí seguir el consejo de mi madre: tener una profesión que me sirviera en tiempos difíciles, tal como enseña la Biblia. Así comencé mi camino en Administración e Ingeniería en Informática, dos profesiones siempre útiles en cualquier circunstancia.
A medida que terminaba mi formación, decidí explorar nuevos horizontes. Contacté a un compañero de la Guardia Nacional, que había emigrado a Europa, y fue así como mi viaje internacional comenzó.
Portugal: Un primer encuentro con Europa
Mi primer destino fue Portugal, un país que me recibió con una cálida hospitalidad. Aunque lamentablemente no tengo fotos de esa etapa, la ciudad de Lisboa se quedó grabada en mi memoria. La arquitectura, la gente y la cultura me cautivaron. Sin embargo, la economía portuguesa me pareció algo débil, lo que me llevó a tomar una nueva decisión: mudarme a España en 2009.
España: Barcelona y el auge de Internet

Cuando llegué a Barcelona, la economía estaba en una situación más estable. Sin embargo, después de la crisis económica, muchos enfrentaron tiempos difíciles. Agradezco a Dios que, en ese momento, mi negocio de diseño de páginas web prosperó. El internet se convirtió en la nueva alternativa para muchas personas que buscaban reinventarse, y yo estaba allí para ofrecerles soluciones.

Lo que más me impactó de Barcelona fue la cultura vibrante, las playas del Mediterráneo, la ciudad misma, las personas y el idioma catalán. Pasé muchos años felices en la ciudad, creando recuerdos que atesoro profundamente.
Francia: Toulouse, el sabor de la cultura francesa
Mi siguiente parada fue Francia, específicamente Toulouse. Fui allí para un fin de semana, pero terminé quedándome mucho más tiempo. La cultura francesa, similar a la española, me resultó fácil de adoptar, especialmente al dominar el catalán. Francia me brindó nuevas experiencias y una visión diferente de la vida europea.
Venezuela: Regreso a casa para estar con mi madre





Después de mis años en Europa, regresé temporalmente a Venezuela para pasar un tiempo con mi madre. Durante esos 6 meses, estuve realizando trámites y viví varias experiencias que me marcaron profundamente. Tras mi estadía en Venezuela, me mudé con ella a República Dominicana por dos años.
República Dominicana: Un corazón que late al ritmo de la música y la Fe






La República Dominicana es un lugar que ocupa un espacio muy especial en mi corazón. Allí trabajé para una multinacional japonesa, actuando como puente entre la empresa y la comunidad cristiana del país. Tuve la oportunidad de viajar por todo el país, conocer a personas increíbles y, por supuesto, disfrutar de la comida dominicana, especialmente el locrio, el mangu y el pica pollo. ¡El sabor es indescriptible!
Durante mi tiempo en la isla, me relacioné con la comunidad haitiana y trabajé en proyectos con artistas de renombre como Alex Zurdo y Marcos Yaroide y muchos más. La calidez humana y la fe de la gente son recuerdos que siempre llevaré conmigo.
Colombia: Conociendo a mi compañera de vida



Mi vida dio un giro inesperado cuando conocí a Christine en Colombia. Nos conocimos en Bogotá, donde decidimos involucrarnos como voluntarios en varias fundaciones. Yo daba clases de barbería en un centro de rehabilitación, mientras Christine trabajaba con niños. Fue una experiencia transformadora que dejó una huella profunda en nuestras vidas. Después de varias semanas juntos, sentimos que era el momento perfecto para dar el siguiente paso y planificar nuestro matrimonio.
Una vez tomada la decisión, Christine regresó a Estados Unidos para comenzar el proceso de tramitación de mi visa. Mientras tanto, yo me quedé en Colombia y me establecí en Bogotá. Aproveché ese tiempo para gestionar mi nacionalidad colombiana, así como la de mi mamá. La espera de la visa K1 fue larga y desafiante, ¡dos años! Pero ese tiempo me permitió comprender a fondo lo que es tener una relación a distancia. Hoy, puedo decir con certeza que, a pesar de las dificultades, cada segundo valió la pena.
Durante ese periodo, mi mamá vino a vivir conmigo, brindándome el apoyo necesario. Fueron años de retos, pero también de un crecimiento personal y como pareja que nos permitió fortalecer nuestra relación. Esta experiencia me ha enseñado el verdadero valor de la paciencia y el compromiso en una relación, especialmente cuando la distancia se convierte en un desafío constante.
Estados Unidos: Un nuevo comienzo y la oportunidad de crecer





Finalmente, llegué a Estados Unidos con mi visa K1. El proceso no fue fácil, ya que la visa me otorgaba solo 90 días para casarme. Afortunadamente, mi suegra, que es pastora, nos casó en una ceremonia que fue muy significativa para nosotros. Después de eso, comenzó el proceso para adaptarme al nuevo sistema político y económico, lo que me llevó a estudiar la bolsa de valores.



Mi vida en Estados Unidos comenzó con nuevos retos, pero gracias al apoyo de mi familia y el compromiso con mis metas, encontré la manera de prosperar. Traders al Día fue uno de los proyectos que desarrollé con mucho esfuerzo y dedicación, y todo lo relacionado con mi camino en este país lo puedes conocer más a fondo en www.tradersaldia.com.
En conclusión: Cómo la Biblia transformó mi vida



Mi vida dio un giro completo cuando empecé a estudiar la Biblia y a seguir sus enseñanzas. Al principio, mi vida fue difícil, como la de muchos, pero al poner en práctica los principios bíblicos, pude encontrar dirección y propósito. Si tuviera que empezar desde cero, buscaría una Biblia, un catecismo con 82 preguntas y respuestas de la Fe cristiana para entender las ideas principales, y las promesas de Dios, como las que se encuentran en Isaías 41:10 y Josué 1:8:
💡Isaías 41:10: “No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.”
💡Josué 1:8: “Nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas.”
Cada capítulo de mi vida, con sus altibajos, ha sido un testimonio del poder de la fe, la determinación y el aprendizaje constante. Si algo he aprendido es que nunca debemos rendirnos y siempre debemos mantener la fe en lo que está por venir.